Poesía

Pablo González de Langarika

Entre los pliegues de la luz

«La poesía de Pablo siempre se ha caracterizado por un cierto hermetismo y, a la vez, por su pluralidad de interpretaciones, característica ésta como es ya sabido de la buena literatura. Acceder a estos versos, que no entenderlos del todo, requiere siempre un esfuerzo por parte del lector, una relectura y un tiempo de espera antes de retornar a ellos. La imaginería de los sueños, pesadillas, el simbolismo visionario, las metáforas imposibles, los escenarios oníricos construyen un complejo entramado abstracto a través del cual el poeta nos habla de conceptos para los que nuestros idiomas apenas tienen palabras, colocándonos en el mismo umbral del misterio. Entre los pliegues de la luz es una nueva vuelta de tuerca en esa dirección».

Asier Vázquez

Bésame entre la niebla

«He leído en Borges que cuando Dante Gabriel Rossetti terminó la novela Cumbres borrascosas le envió a un amigo una carta: «La acción transcurre en el infierno, pero los lugares, no sé por qué, tienen nombres ingleses».

Sé que con la poesía de Asier sucede algo similar aunque quizá menos terrible: que por alguna razón Madrid es el nombre, pero la acción o las fotografías o las estampas vienen de otra parte o residen en otra parte.

Su voz y su ámbito proceden de la literatura, de los libros de poemas, de las canciones, de la imaginación comunitaria de los poetas, que él expresa administrándoles univocidad. Por eso en el libro hay trazos más o menos escondidos de los poetas con los estilos más variados: del casi metafísico Rilke o el hondo y sencillo Ángel González, a un Gimferrer lírico y atmosférico.

Casi nunca sale de su vida o en todo caso de un hecho banal, de un gesto insuficiente, de unas palabras sin significado. Sus muchachas, incluso cuando él tiene algunas concretas y vitales en mente, tienen algo de las muchachas en flor de Proust; sus tejados, de las ciudades de Sabina; su niebla, su lluvia, sus amores, sus letargos, sus perfumes, sus cinismos, de la novela negra o de esas latitudes».

Enrique Naveda

Jorge G. Aranguren

Moneda suelta

«Con Moneda Suelta, Jorge G. Aranguren, nos presenta su poesía más destilada, fulguraciones poéticas, pavesas luminosas, que nos dejan esa conmoción propia de los fogonazos, una ceguera momentánea que nos obliga a detenernos, concentrarnos, mirar hacia dentro y pensar; pensar para sentir. Jorge ha condensado en estas «monedas» toda su arte poética, fruto de su capacidad de observar y observarse, de su sensibilidad exquisita. Si la poesía, como alimento del alma, es necesaria, la poesía de Jorge G. Aranguren es imprescindible. Poesía que trasciende para comunicarse con nosotros en un acto de amor.

Moneda Suelta es un regalo que nos hace uno de los grandes poetas actuales en lengua castellana».

Javier Aguirre Gandarias

Nube y cuchara

«Desde que dio a conocer sus versos iniciales, Javier Aguirre Gandarias ha sido un poeta peculiar en el País Vasco. Representa un refinamiento diferente, sin conexiones con realidades literarias cercanas.

Hablando de su delgadez expresiva que no significa ausencia de hondura, Bernardo Atxaga me dijo: «Aguirre Gandarias es como el más fino poeta japonés».

La ayuda le viene de una mirada poética con humor compasivo.

Y creo que ha logrado la aspiración del artista auténtico: pertenecerse a sí mismo».

Francisco Javier Irazoki

Pablo Casares

Estamos aquí para quedarnos

PARA SIEMPRE

Surgirá la idea de transformar los recuerdos,

trazar una nueva infancia –tan sobrevalorada-

y dar forma al futuro, siempre indeterminado.

Una vez que has nacido lo has hecho para siempre.

 

 

Teresa Merino Guereñu

El corazón del centinela

«Poesía introspectiva, en recorrido permanente por un paisaje interior. Contenida de color, antirretórica. Dársena de imágenes (fábula de inagotables fuentes). Rosario de oraciones laicas».

 

Javier Aguirre Gandarias

Cuatro bajo la nieve

Del tiempo y la distancia.

Un poema pueden ser palabras. Emoción apresada, matiz, chispa, luz. Ritmo interior. Hay poemas que se ven, se tocan, se huelen, se paladean y oyen, y la voz que hay en el papel deja ver lo inaudito, oir lo intangible, lo agrio y lo dulce, lo menudo inefable, el eco de lo impensado.

Un poema puede ser transcurrir. Travesía, trecho, evocación, tiempo.

Un poema puede ser distancias, la edad, el olvido, la añoranza, la morriña, a la vez que el tacto y lo íntimo».

Pedro Barea

 

Fátima Frutos

Epitafio para una odalisca

Con «Epitafio para una odalisca» estamos ante un canto a la recuperación de la memoria histórica, a través de los personajes femeninos que aparecen en el poemario. Se trata de una poesía sensual, con matices filosóficos, y en la que se homenajea a las amantes de los grandes genios del Arte Universal. Posiblemente estamos ante una obra-despedida que quiere tocar con las yemas de los dedos la nieve que hay en la cima.

 

Marta Fuenbuena Loscertales

Iniciación de los muros

«Marta pertenece a ese tipo de poetas que resguarda su mundo, que nos va dando, alquitarados, los zumos de una interioridad que adivinamos poderosa, contraria a cualquier adherencia que pudiera romper ese hilo fino, ese fluir intenso y a la vez sosegado, como si su espíritu estuviese hecho de cera de panal para derretirse suavemente, sin prisa y con isocronía acompasada e inteligente, sobre nuestra conciencia». (...) «Hay tres virtudes que resaltan poderosamente en los textos de nuestra amiga: equilibrio, madurez y mesura. Con estos tres reyes de la baraja ella juega su partida -en solitario- para después mostrarla con calculada sagacidad».

Jorge G. Aranguren

Enrique Noriega

Guastatoya

La poesía de Enrique Noriega (Guatemala, 1949) posee una densidad especial en la experiencia que aborda. Se trata de retratos e imágenes grabadas en la memoria de la niñez y la adolescencia. El viaje por el que navega el yo lírico sirve para entender la realidad de la Guatemala profunda, donde seres en apariencia simples y primarios, sobreviven críticos y mordaces, ante una modernidad que no arriba, no al menos a esos espacios rurales donde la naturaleza se funde con lo humano para darle mayor significación. Poética de lo fragmentario, denso y contestatario, se trata de la obra de uno de los escritores relevantes de la generación del 70.

Jorge G. Aranguren

Regreso a las casas & Sonetos, octavas, liras

En «Regreso a las casas» Jorge González Aranguren revisita las casas que le han dado cobijo y resguardo, asilo a su cuerpo, a su corazón y a su memoria. También soledumbre, apartamiento y silencio. Ya se sabe: las casas vividas, dejadas atrás, se transustancian muy adentro en retales que se unen formando un telar que el tiempo teje y desteje, según capricho del alma. Así funciona el recuerdo. Y ahí, en ese hogar de los hogares, nos resguardamos cuando nos agarra el frío, la incertidumbre, la tembladera. Así funciona la nostalgia. Escrito allá por el año 1993, Jorge aquí lo reescribe y reubica en este 2015 que ya principia. Casas remozadas, ventiladas y puestas a punto de habitación, a las que acompañan, como en una salita del té, un conjunto de sonetos, octavas y liras.

Javier Aguirre Gandarias

Pensión Matilde

Gandarias tiene la sencillez del más profundo poeta japonés, y esto es lo más difícil de lograr y el deseo de todo poeta verdadero. Una poesía estilizada, desnuda, limpia de grandilocuencias. Ha podado en ella todo lo superfluo y lo innecesario, ha desechado todo lo accesorio para dejarnos el poema convertido en pura vibración, germen, latido. Como un esqueje sus versos resucitan una y otra vez en cada lectura; Javier Aguirre Gandarias es un poeta interminable. No me arriesgo al afirmar que nos encontramos ante el poeta más puro, tierno y cercano, que tenemos en el País Vasco. Es sin duda nuestro Poeta con mayúscula.

Balam Rodrigo

El corazón es una jaula de relámpagos

En "El corazón es una jaula de relámpagos", se reúnen 10 años de poesía de Balam Rodrigo, poeta mexicano de Chiapas que, con sólo 40 años, se ha convertido en el poeta más importante de su país y que El Gallo de Oro tiene el honor de presentar en España. Sin duda apunta a ser uno de los más grandes poetas en lengua castellana.

Pablo González de Langarika

Bajo el ligero peso de la nieve

«La poesía de Pablo siempre se ha caracterizado por un cierto hermetismo y, a la vez, por su pluralidad de interpretaciones, característica ésta como es ya sabido de la buena literatura. Acceder a estos versos, que no entenderlos del todo, requiere siempre un esfuerzo por parte del lector, una relectura y un tiempo de espera antes de retornar a ellos».

Javier Aguirre Gandarias

La playa vacía

En palabras de Carlos Aurtenetxe: ...Es casi imposible sobrevivir a la desnudez de la conciencia. A la pureza del instante. Y su verdad. A la palabra sola y verdadera. Al don de lo precario. La magia y autenticidad de la mirada poética de Javier Aguirre Gandarias consigue trascender las leyes de la realidad sin resultar contaminado ni vencido por ellas. Desde lo mínimo vence a lo máximo, a la totalidad. Es el prodigio de lo real, en su más pura esencia. Con ser tan distintos, yo sé que sus poemas y los míos se perdieron juntos desde siempre en la flor de lo inasequible. Allí donde si no estamos perdidos estamos perdidos...

Carlos Aurtenetxe

La locura del cielo

Carlos Aurtenetxe dice saber que nada puede contra el mundo, salvo decir el mundo. Y el inmoderado dolor que el mundo le produce. Bajo el horror y la belleza de las páginas de un cielo que lo arrasa todo y las de la hierba que empuja, que resiste, desde el fondo de la tierra. Así se establece la singular contienda entre la mirada del autor de este largo pugilato y la impiedad de la bóveda celeste. De entre las ruinas del enfrentamiento emerge el sueño de la materia, nadie sabe cómo, en la noción de la mirada que rebasa al cielo, de la lágrima que rebasa a la mar. Tragedia de comprender. Del secreto de tal secreto es el secreto de La locura del cielo. Difícil quedar al margen de lo que aquí desfila, pues el primer dolor del mundo y el último dolor del mundo no son sino el hombre que somos.

Beñat Arginzoniz

Oscuro animal celeste

La poesía es una flor extraña. La que contienen estos versos oscuros y brillantes de Beñat Arginzoniz pertenece también a esa extraña botánica de flores raras. Oscuro animal celeste parece un libro escrito más allá o más acá de la vigilia. De ahí su naturaleza excéntrica, porque la poesía –como nos recordaba el propio autor en su ensayo La herida iluminada– no se escribe en un estado normal de vigilia, sino que es necesario estar más dormido o más despierto. El resultado, entonces, emparenta con los ricos universos simbólicos de poetas como García Lorca o Antonio Gamoneda.

Del prólogo de José Fernández de la Sota.

José Fernández de la Sota

Quien habla

«Quien habla» es obra de alguien que sabe muy bien qué quiere decir y cómo debe decirlo. El autor interpreta la complejidad esencial de las experiencias vividas y va traspasándolas a sus correspondientes equivalencias textuales. De esta forma, la capacidad reveladora del poema adquiere todo su sentido y alcanza su más efectiva autosuficiencia. (J.M.Caballero Bonald)

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